Todo sobre la novela y su continuación
Una de las curiosidades más conocidas de la primera parte de “Vade Retro!” es el apócrifo con mi nombre. El libro tiene un total de quince capítulos, más un interludio y un epílogo doble. Los capítulos comienzan con una gran letra capital, que ocupa unas cuatro líneas. Si se reúnen las letras iniciales de los quince capítulos, el resultado es “alfredompacheco”. Esto es, el nombre del autor: Alfredo M. Pacheco. No es casualidad que el interludio, que no tiene ninguna letra capital, esté entre los capítulos siete y ocho (la “o” y la “m”), haciendo las veces de espacio. El capítulo octavo es además el único que empieza con un diálogo. No quería comenzar ningún capítulo con diálogos precisamente por la presencia de estas grandes letras iniciales. Pero no se me ocurrían muchos comienzos con la letra M, y puesto que los capítulos 7 y 8 tienen mucha continuidad (la escena queda literalmente cortada por el interludio como un intermedio puñetero de Antena 3), y se trataba de una letra “suelta” (la inicial de mi primer apellido) que no formaba parte de una palabra, me permití la licencia.
El epílogo, en cambio, está fuera de esta pequeña broma. Las letras A y B que encabezan las dos partes son sólo una enumeración alternativa a los números romanos de los capítulos.
Otra pequeña broma es una aparición por mi parte, un poco al estilo de Hitchcock. En el capítulo once, los protagonistas están poniéndose de acuerdo para la realización de una misa negra. Cuando uno de ellos sugiere un sitio (la Cruz del Siglo), Chema le disuade alegando el incidente protagonizado por “un colega suyo de Leganés” (página 81 de la edición electrónica). El colega en cuestión es un servidor. A grandes rasgos, lo que cuentan los chicos rememorando es completamente cierto. Sucedió en 1997 (“el verano pasado”, dice Chema. No olvidemos que la historia transcurre en 1998), y la pandilla a la que se refieren, los Kubagotchis, sigue siendo mi panda, con la que he vivido interminables juergas, y las que nos quedan.
Bueno, pues estas son las dos anécdotas a las que me refería. Dentro de poco, espero colgar más programas de “Un Día en la Vida”, que he hecho recientemente con mi compañero David. También hay más curiosidades y bromas de “Vade Retro! 2” que os iré contando, y puede que alguna que otra sorpresa.
Hasta pronto. Espero vuestros comentarios.
Alfredo M. Pacheco
mighty_eldarion@hotmail.com
1. Sí que te rayas con los de los capítulos, machote ;-)
Sobre que te hayas metido en tu propia historia..."escribe sobre lo que conoces" ^^
2. Ya ves, corazón, nunca dejas de sorprendreme. Quizá esa sea la diferencia entre un aficionado y un escritor de verdad, que mientras que al primero puede salirle algo leíble, el segundo mide al mílimetro cada paso y sospesa cada palabra. Eso sí,sea quien sea, debe repasar el texto para evitar cambios de nombres de personajes o repeticiones de palabras. Besos y cuídate.